Quiénes los otros y quién yo. Maldito yo, malditos otros, bendita ella.
Llevo unos días de aquellos que jamás viví, enagenado y arriba, muy arriba.
Se me resiente la misantropía que es lo único que puede justificar la sonrisa química lista y el alma dormida al lado de vagabundos -va hecha jirones-.
El infierno cociéndose lentito dentro y una vida normal que pago a plazos, que me pagan, mientras me voy regalando pequeños caprichos de amores raros que equilibran la acidez. Que me peguen un tiro, quiero sentir algo extremo yo y no verlo hacer a otros. Que vuelva Marta y me toque. Que les baste ser yo quien soy a los míos, sin expectativas sino amor. Que Dios me haga una señal para saber que está a o de mi lado. De lado a lado de la página escribiendo el sánscrito de los que vengan y lean, los que vengan y lean, los que vengan y lean. Parto las estructuras porque no puedo chillar en serio en la calle. Chillar todo serio en la calle: ¡Paren! ¡Se acabó la farsa! Podemos hablar claro como si todos la cagásemos igual.
Soy esclavo de la imagen que quiero dar. No lo termino de entender pero, tonto, me consuelo pensando que hay muchos más como yo. Bienvenidos a la era del ego sin cables. Hay hectáreas de desierto donde grandes bases de datos acumulan el ajuar de los suficientemente pudientes como para tener acceso a internet. Tera-pirámides, tumbas de recuerdos de vidas de ciber-faraones. Y no, no habrá éxodo si el servidor no se cuelga de una viga del techo y se deja caer. Seréis followers para siempre por el mero hecho de...Serémos followers para siempre por el mero hecho de poder permitirnos tener... Seré follower para siempre por el mero hecho de poder permitirme tener followers. Paradójico el esclavo que posee un esclavo. Profético de una forma absurda el cienpiés humano. Ahora que no morimos de hambre nuestras brillantes mentes nos brindan una selección adaptada antinatural en la que los no aptos viven pero no follan, tienen ruedas pero hay escalones, salen a la calle pero el espacio y las personas les asustan... Y se comen la mierda de una difusa élite con participaciones en tu peinado, tu erección o quién sabe, esa esquirla metálica en la cadera de algún negro de Sudán. Y nos comemos esa mierda en un rango amplísimo cada día de nuestras sofisticadas eurovidas. La luz y el brillo nos encantan, por eso nos las ponen por delante: para que no tengamos que salir a buscarla o peor, crearla nosotros mismos.
Google se encarga. Esta todo bajo control.
Por otro lado, ¿no es casi mágico? Ese calor humano de me gusta que ya no se despacha de forma presencial sino a distancia, acaba como calor que disipan sistemas de refrigeración hidráulica en alguna planicie remota llena de cables. Ese calor humano lo sienten las criaturas que beben de ese agua y respiran ese aire. Tu comentario puntual puede significar el julio que determina el sexo de una cría no nata de reptil. Un ápice de tu vida que es un mundo en otras. Pareciera que es ahora cuando estamos todos conectados cuando la verdad es que los límites y las barreras son nuestros. Tu aliento es agua de llu
Te quiero
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