Barra de navegación

jueves, marzo 15

De lo que querría escribir

Del espacio, de las mujeres, los humores, las tardes noches,
los vecinos, sus coches,
sus alardes, la suerte de según a qué lado se encuentre uno del alambre
de espino.
De las rosas, de los claveles, del misterio de las flores y la añoranza de sus olores.
De plazas que no huelen, letras que son cartas que no se enviaron porque eran demasiado
personales para resonar en esas mentes, esos quienes,
los que deben dar sentido a la alquimia de hacer frase mis quehaceres,
mis pájaros que migran, mis retales de pieles
que les vistan de un yo parecido al suyo.
De un nosotros íntimo en lo público.
De lo poco que me cuesta estar loco, los recuerdos de la tierra lejana de la niñez,
de escamas que se van desprendiendo, de los senderos que a penas formamos
en el ligero paseo que es la vida, de las fechas finales,
del agua, la nostalgia uterina, lo concreto,
lo que se nos escapa, lo que nos atrapa.
De lo que oculto y no me deja ser libre, los terribles secretos de ser humanos,
los pequeños misterios, de creerse único en el ciclo..

De todo eso, de todo, querría escribir.
Transmitir hasta la vibración de estas que estás y escuchas,
escuchas y vibras por percepciones ambiguas de un algo más.
Algo que hace que me ames por un momento porque ese algo también está
dentro de ti y te das cuenta ahora que te lo cuento.

Si hablan las calles, si cantan, más bien, si cantasen,
sería en coros.
Y yo con una sola voz y un solo yo
intento beberme esta tempestad que es el sonido de la calle
a morro.
Para devolver la exhalación que me recuerde que aún vivo
y aún soy capaz de hacerla callar
para que me escuchen.
Saciar mi sed regalando mi voz en torno a la hoguera,
eludir la barrera de la piel en cien historias que hacen un uno
indivisible en la memoria colectiva.

De cómo las fantasías cobran vida y se quedan
con nosotros, en nosotros.
De eso quiero escribir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

No tienes nada que perder.